Drop Duchy: Complete Edition es uno de esos juegos que nos atrapan sin que nos demos cuenta. Literalmente entrarán “solo a probarlo” desde Xbox Game Pass y, cuando miren el reloj ya llevaran varias horas levantando su reino bloque a bloque; y es que este título logra algo muy especial, tomar una base súper conocida (el placer de encajar piezas tipo Tetris) y transformarla en una experiencia estratégica profunda, muy adictiva y además relajante… hasta que llega la guerra.
La idea central de Drop Duchy es brillante y muy inmersiva, cada bloque que colocamos genera recursos según el terreno —trigo, madera, piedra— y esos recursos alimentan todo lo demás, como edificios, ejércitos, mejoras y decisiones a largo plazo. Además no hay presión por el tiempo ni caídas frenéticas, por lo que Drop Duchy invita a pensar, planear y optimizar, lo que lo vuelve mucho más estratégico que un puzzle tradicional. Y como pueden ver, a todo esto se muva un apartado de arte muy cuidado y agradable para acompañar la aventura.
Donde el juego realmente despega es en su mezcla de géneros, y pues claro, que es puzzle, sí, pero también roguelite, deckbuilder, y contiene gestión de recursos y una estrategia ligera donde construyen su propio mazo de edificios y tecnologías, descartan lo que no sirve y se especializan en el estilo que más les guste, desde algo militar puro, economía basada en ríos, terraformación agresiva, búsqueda de oro a lo loco y mucho más. El juego entrega muchísimas formas válidas de ganar, y la verdad eso se siente genial porque realmente se está adaptando al tipo de jugador.
En el combate, aunque sencillo en apariencia, no controlamos batallas directamente, pero sí todo lo que las determina, por ejemplo el tipo de tropas, su cantidad y hasta un sistema tipo “piedra-papel-tijera” entre armas. Cuando por fin termina una ronda y los ejércitos chocan contra los enemigos, se siente como la culminación de todas las decisiones previas, entregando un gran resultado a nuestra estrategia y un sentimiento de progreso y entendimiento de las mecánicas, lo cual es positivo (aunque cometamos errores), dejando descubrir un título que se adapta y también sabe recompensar.
Hablando de la Complete Edition es, sin exagerar, la mejor forma de entrar al juego, ya que incluye todo el contenido lanzado hasta ahora, como son las tres facciones (El Ducado, la República y la Orden), los DLC de La Tribu y Los Nórdicos, más la muy cuidada banda sonora. Cada facción cambia bastante la forma de jugar, y los desafíos y misiones (más de 100) hacen que siempre haya un objetivo nuevo entre manos. Drop Duchy: Complete Edition es de esos juegos donde incluso perder una partida se siente productivo, porque desbloqueamos cosas y aprendemos para la siguiente partida.
Como dije antes, visualmente el título es muy bonito de ver, claro y muy legible, con una serie de ilustraciones llenas de detalles y tonos cálidos acompañados de un tablero de bloques muy fácil de entender, además la música acompaña perfecto ese tono de “construcción tranquila con decisiones importantes”. Pero eso sí, no es un juego para todo el mundo ya que su profundidad puede abrumar al principio y a veces hay tantas reglas activas que podemos perder una partida por olvidar algún detalle. Pero si les gustan juegos como Carcassonne o Civilization, aquí encontrarán un buen reto y motivo de estar inmersos en partidas.
En resumen Drop Duchy: Complete Edition es una joya estratégica, muy profunda, bien diseñada y sumamente adictiva. Con su lanzamiento en Xbox Game Pass es simplemente una recomendación fácil para todos aquellos amantes de la estrategia con uso de mazos; creo que empezarán colocando bloques y terminarán obsesionados con crear el reino perfecto.
Drop Duchy: Complete Edition además de estar disponible en Xbox Game Pass, lo pueden encontrar en Switch, Xbox Series X|S, PC (Steam) y en PS5.











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