Buckshot Roulette toma un concepto extremadamente simple y lo convierte en un videojuego; la premisa resulta algo llamativa desde el primer momento… una versión de la ruleta rusa donde el revólver es sustituido por una escopeta de calibre 12, una idea provocadora, incómoda y lo suficientemente curiosa como para captar la atención al menos por un momento. El problema es que, una vez pasada esa primera impresión, el juego tiene muy poco más que ofrecer.























