MIO: memories in Orbit | Reseña

MIO: Memories in Orbit llega a Xbox Game Pass como una de esas sorpresas que no hacen ruido al entrar, pero que sinceramente vale la pena jugar. No es solo un metroidvania más, es una experiencia melancólica, curiosa, llena de detalle y muy cuidada visualmente, que apuesta tanto por la exploración y el combate como por la atmósfera y su narrativa ambiental.

En esta aventura encarnamos a MIO, un pequeño robot que despierta solo en el Navío, una gigantesca nave espacial abandonada y al borde del colapso. Desde los primeros minutos queda claro que este mundo no se limita a ser un escenario, pues el Navío se siente como un organismo vivo, en decadencia, lleno de ecos de un pasado que pide ser reconstruido, y nos transporta a una historia que se descubre poco a poco, a través de recuerdos, encuentros con otros robots dañados y detalles escondidos en el entorno. Esta forma fragmentada de contar las cosas encaja perfectamente con el tema central, la memoria, tanto la del mundo, como la de MIO.

En lo jugable, MIO: Memories in Orbit se apoya en una base estilo metroidvania clásico. El mapa es amplio, interconectado y lleno de atajos, zonas secretas y rutas alternativas que invitan a desviarse del camino principal, y las habilidades que vamos desbloqueando, como planear, trepar superficies imposibles o usar el gancho, no solo abren nuevas áreas, sino que también aportan ritmo y fluidez al movimiento; controlar a MIO se siente preciso y muy intuitivo, especialmente cuando encadenamos saltos, esquivas y ataques con buen timing.

El combate es otro de los puntos fuertes de esta aventura, entregando enemigos con patrones claros de ataque, pero exigentes, y los jefes destacan por su variedad y personalidad. Así que no basta con atacar sin pensar, hay que observar, adaptarse y usar bien el repertorio de nuestras habilidades. Adedmas, el sistema de mejoras basado en componentes recuperados, permite personalizar a MIO y ajustar el estilo de juego, ya sea priorizando movilidad, daño o control del campo de batalla, entregando una experiencia bastante inmersiva en todos sus aspectos.

Además de su jugabilidad, MIO: Memories in Orbit también brilla, es en su apartado artístico y sonoro. Los escenarios, con fondos de acuarela y detalles dibujados a mano transmiten una belleza decadente muy particular y sin duda llamativa. A esto se suma una banda sonora que mezcla lo-fi con coros suaves, acompañando la exploración de forma casi hipnótica y reforzando ese tono introspectivo que atraviesa toda la historia.

Cabe decir que MIO: Memories in Orbit no es un juego perfecto y puede resultar desafiante para quienes no estén acostumbrados al género, igualmente su ritmo pausado no busca la acción constante. El título invita a perderse, a observar, a escuchar y a reconstruir un mundo roto pieza por pieza, lo cual es genial si es el tipo de aventura que buscan.

Para los amantes de los metroidvania, y especialmente para quienes valoran la atmósfera tanto como la mecánicas de juego, MIO: Memories in Orbit es una propuesta muy recomendable dentro de Xbox Game Pass. Es un viaje silencioso, bello y cargado de significado que merece ser explorado con calma. Por cierto, el juego también está disponible en Xbox Series X|S, PC (Steam), PS5 y Switch 2.

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