Hungry Meem | Reseña

Hungry Meem es una mezcla de simulación, estrategia en tiempo real y exploración ligera con tintes de Metroidvania, protagonizada por unas criaturas algo neuróticas llamadas Meems. Desarrollado por Drecom Co., Ltd., este título que ya hizo ruido en Switch llega ahora a Steam, y aunque su estética puede parecer amigable, su jugabilidad esconde más complejidad de la que aparenta.

La narrativa de Hungry Meem arranca desde un libro infantil que encontramos por casualidad. Su historia sobre los Meems —seres hambrientos que viven bajo el Árbol del Mundo— termina de forma triste. Pero ahora ahora pueden intervenir, cambiar el final y devolver la felicidad a estas peculiares criaturas reconstruyendo su aldea y alimentando al mítico árbol central.

Con una premisa es sencilla, la de guiar a los Meems, recolectar recursos, construir estructuras y mantener sus tres indicadores vitales en equilibrio: hambre, salud física y salud mental, pronto descubrirán que el verdadero desafío está en organizar eficientemente a estas criaturas y en evitar que entren en pánico o se vuelvan improductivas si algo no está en orden… exacto, como no tener suficientes galletas.

Cada acción importa. Desde cocinar un snack hasta organizar una gran festividad, todo apunta a un solo objetivo, que es hacer crecer el Árbol del Mundo para desbloquear nuevas zonas y secretos. La exploración en forma de incursiones por sus raíces funciona como una especie de mazmorra donde recolectan materiales vitales, aunque claro, la experiencia puede volverse repetitiva a medio plazo.

Sin embargo, el sistema de evolución y cría de Meems añade una capa interesante, pueden cruzarlos para obtener nuevas habilidades heredadas, dando lugar a una comunidad cada vez más variada y personalizada. Aun así, el juego tropieza en aspectos como su interfaz poco intuitiva, tutoriales confusos y un apartado visual que no siempre acompaña el encanto que quiere transmitir. El diseño de sonido también deja algo que desear, con efectos simples que pareciera no aportan mucho a la experiencia.

Hungry Meem tiene una propuesta entrañable y original, ideal para quienes disfrutan de simuladores con alma y una pizca de caos. Aunque su ritmo pausado y algunos elementos técnicos juegan en su contra, el corazón del juego está en su capacidad de encariñarse con sus criaturas y en el placer de ver florecer una aldea desde la nada.

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