Kindawn: The Parish Remembers | Reseña

Kindawn: The Parish Remembers aprovecha la sensación de regresar a un lugar lleno de secretos para construir una aventura de terror atmosférico ambientada en la Yakutia de principios de los años 2000, una región marcada por el frío extremo, las secuelas de la era postsoviética y un folclore que resulta perfecto para alimentar una historia de misterio, y en lugar de apostar por el terror basado exclusivamente en sobresaltos, el juego nos invita a recorrer pueblos, construcciones abandonadas y zonas boscosas mientras reconstruimos el pasado de un protagonista que regresa al lugar donde creció como huérfano, dando como resultado una experiencia corta, de aproximadamente unas cinco horas, que encuentra sus mejores momentos en la exploración, los acertijos y una ambientación capaz de generar suspenso sin necesidad de mostrarnos constantemente una amenaza.

Creo que el punto fuerte de Kindawn: The Parish Remembers es la manera en que construye su mundo, presentando casas de madera deterioradas, edificios de la época soviética, objetos cotidianos y elementos relacionados con las tradiciones de Yakutia que consiguen crear un escenario original. Hay una mezcla bastante interesante entre la vida rural de principios de los 2000 y elementos sobrenaturales mucho más antiguos, haciendo que una vieja cinta VHS, una prenda abandonada o un extraño amuleto puedan convertirse en piezas importantes para comprender lo que sucedió; además la exploración es fundamental y prácticamente cualquier espacio puede esconder información adicional, aunque el juego no obliga a encontrar todos sus secretos, entregando así una libertad para observar y buscar pistas entregando así un escenario que se siente como algo más que un simple decorado, especialmente cuando empezamos a relacionar lo que encontramos con los recuerdos fragmentados del protagonista.

Por su parte el apartado sonoro complementa muy bien el estilo de narrativa; la música sabe cuándo mantenerse discreta y cuándo aumentar la tensión, mientras que los sonidos ambientales ayudan a generar esa sensación de que estamos recorriendo un lugar aparentemente vacío donde sin embargo, algo podría estar observándonos. Kindawn entiende bastante bien que el silencio puede ser más efectivo que un susto repentino y aunque existen algunos momentos capaces de hacernos saltar de la silla, su principal herramienta para generar miedo es la incertidumbre. También hay que comentar que los enemigos pueden aparecer de manera inesperada y algunos encuentros requieren avanzar con cautela, aunque eso sí, la inteligencia artificial no resulta especialmente sofisticada, por lo que el peso del terror recae principalmente en el mundo, el sonido y la narrativa.

Se trata entonces de una aventura en primera persona, investigación, acertijos y algunos momentos de acción. El mapa abierto permite desplazarnos entre diferentes lugares conectados y tendremos que prestar atención a documentos, fotografías, grabaciones y objetos personales para comprender tanto el misterio central como el pasado del protagonista, igualmente los acertijos son uno de los puntos más interesantes ya que suelen estar integrados en el propio escenario y requieren interpretar correctamente la información que hemos encontrado.

Narrativamente Kindawn: The Parish Remembers funciona mejor cuando deja que el jugador descubra las respuestas por sí mismo, la historia del protagonista no se entrega de manera completamente directa, sino que se reconstruye mediante aquello que encontramos durante la exploración, con notas, fotografías, cintas y diferentes objetos que permiten comprender progresivamente qué ocurrió durante su ausencia y cómo se relacionan los acontecimientos sobrenaturales con su pasado, igualmente la utilización de elementos del folclore yakuto aporta una identidad que lo diferencia de muchas propuestas de terror independientes, evitando que todo parezca otra historia genérica de casas embrujadas. Hablando de la duración, las cinco horas aproximadas pueden parecer poco para algunos jugadores, pero considero que resultan apropiadas para una aventura de este estilo ya que no hay una cantidad excesiva de misiones secundarias ni actividades diseñadas únicamente para extender artificialmente la campaña, y así la narrativa avanza con relativa claridad.

Uno de los mayores problemas del juego es que algunos personajes no alcanzan el mismo nivel de detalle que los escenarios, presentado así animaciones faciales y corporales que pueden sentirse rígidas o toscas, y ciertas actuaciones de voz pierden naturalidad en momentos concretos, aunque en general contribuyen a que la historia sea comprensible y mantienen el interés por descubrir qué ocurrió realmente. También hay algunos detalles técnicos que conviene mencionar, visualmente, Kindawn puede ofrecer momentos bastante buenos, especialmente cuando utiliza la iluminación, el clima y los paisajes de Yakutia para construir sus escenarios, pero en otras áreas se nota un presupuesto más limitado, como en algunos interiores o zonas más urbanas, pero como dije, particularmente en el diseño y las animaciones de los personajes.

A pesar de ello Kindawn: The Parish Remembers tiene suficiente para mantener el interés si buscan una aventura de este tipo; su combinación de terror, misterio, folklore yakuto y estética postsoviética crea una ambientación diferente y por momentos realmente absorbente. Creo que no estamos ante un título perfecto ni ante una experiencia que reinvente el género, pero sí frente a una aventura hecha con evidente intención y cariño, capaz de ofrecer varios momentos memorables gracias a su mundo y a la forma en que nos invita a investigarlo.

Kindawn: The Parish Remembers es una propuesta recomendable para quienes disfrutan del terror atmosférico, los juegos de investigación y los acertijos integrados en la exploración. Su mayor fortaleza no está en sus combates ni en una inteligencia artificial especialmente avanzada, sino en el mundo que construye y en la curiosidad que despierta mientras recorremos sus escenarios en busca de respuestas. La ambientación, el diseño sonoro y el uso del folclore local le proporcionan una personalidad que merece ser reconocida, mientras que los puzzles aportan suficientes desafíos para mantenernos involucrados durante una aventura relativamente corta.

Claro que todavía hay aspectos que necesitan trabajo, especialmente las animaciones de los personajes, algunas secuencias de acción, el rendimiento y ciertos momentos donde el diseño se siente menos pulido, sin embargo son imperfecciones que no impiden disfrutar de una experiencia que sabe crear suspenso y sobre todo, despertar el interés por descubrir qué ocurrió en este rincón congelado de Siberia.

Kindawn: The Parish Remembers ya se encuentra disponible en Steam.

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