Todos conocemos licencias de películas que son ideales para convertirse en videojuegos y Halloween es sin duda, una de ellas; la película de John Carpenter de 1978 construyó su terror alrededor de una figura silenciosa que acecha un suburbio aparentemente tranquilo, esperando el momento perfecto para atacar, y llevar esa premisa a un videojuego asimétrico 1 vs 4 parece una idea prácticamente perfecta, y Halloween: The Game, desarrollado por IllFonic y Gun Interactive, consigue trasladar buena parte de esa esencia. El problema es que aunque estamos ante un título con una base muy sólida, buenas ideas y bastante potencial, también es un lanzamiento que deja la sensación de haber llegado antes de estar completamente preparado.
Desde sus primeros minutos queda claro que IllFonic entiende qué hace especial a Halloween. Haddonfield, sus calles, las casas, la iluminación nocturna y esa sensación de suburbio aparentemente normal consigue recrear muy bien la atmósfera de la película original; la campaña para un jugador offline funciona como una introducción a este universo y a las mecánicas que verémos mas adelante, permitiéndonos controlar a Michael Myers mientras recorremos acontecimientos inspirados en la cinta y aprendemos sus principales herramientas. Claro, que es una buena decisión para familiarizarse con el movimiento, el sigilo, las habilidades y el ritmo del asesino sin la presión de enfrentarnos inmediatamente a otros jugadores. Sin embargo, esta campaña es demasiado corta, en aproximadamente dos horas, o incluso menos dependiendo de nuestro ritmo, habremos visto prácticamente todo lo que tiene que ofrecer, y como experiencia narrativa independiente resulta insuficiente, por lo que debe entenderse principalmente como un tutorial con valor añadido para introducirnos al multijugador. Además este modo presenta algunos de los mismos problemas técnicos del resto del juego, glitches, errores gráficos y problemas de rendimiento que pueden romper una inmersión que por lo demás, está muy bien conseguida.
El verdadero corazón de Halloween: The Game está en su propuesta multijugador y aquí es donde el juego empieza a diferenciarse; es inevitable pensar en Friday the 13th: The Game, también desarrollado por IllFonic, porque existen similitudes evidentes en la estructura y algunas mecánicas, sin embargo reducir Halloween: The Game a una simple repetición de aquella fórmula sería injusto, pues una de sus mejores ideas es convertir Haddonfield en algo más que un escenario donde cuatro jugadores intentan escapar de Michael.
Como superviviente podemos recorrer el pueblo, buscar objetos, encontrar civiles y advertirles de que el asesino anda suelto y para convencerlos de que existe un peligro real debemos superar pequeños minijuegos y, si tenemos éxito, los NPC pueden esconderse, escapar, seguirnos o pedir ayuda y lo mismo ocurre cuando intentamos contactar con la policía por llamadas de auxilio, es algo muy entretenido. Esta mecánica añade una dimensión muy interesante porque nuestra misión no consiste únicamente en salvarnos a nosotros mismos o a nuestros compañeros, también podemos intentar salvar a los habitantes de Haddonfield y convertir poco a poco el barrio en una zona de vigilancia; es decir, ver cómo llegan los policías después de conseguir alertarlos es uno de los detalles más satisfactorios. Las patrullas recorren las calles, entran en viviendas, revisan vehículos y reaccionan a la situación, mientras nosotros podemos acompañarlas junto a otros jugadores para intentar localizar o enfrentar a Michael, esta es una mecánica que genera situaciones muy diferentes entre partidas y sobre todo, hace que el mapa se sienta vivo, y aquí está una de las ideas más interesantes del juego, pues el terror no depende únicamente de Michael persiguiendo a cuatro personas, sino de cómo los jugadores consiguen alterar el comportamiento de todo un vecindario.
Pero aquí aparece una de las contradicciones más curiosas del juego: Michael Myers funciona muy bien cuando se juega como debería, es decir acechando, utilizando las sombras, desapareciendo y aprovechando sus habilidades para reposicionarse y aparecer detrás de un jugador desprevenido. La posibilidad de detectar supervivientes, moverse de manera sobrenatural y sorprenderlos genera algunos momentos realmente buenos y las ejecuciones también están entre los elementos más disfrutables, con diferentes formas de acabar con los supervivientes utilizando armas, las manos o incluso elementos del propio escenario. Cuando Michael consigue controlar el ritmo de la partida, realmente se siente como el depredador que debería ser y que conocemos del cine.
El problema aparece cuando los supervivientes se organizan.. entre armas, objetos cotidianos, piedras, ladrillos, palos, vehículos, bicicletas y otras posibilidades del escenario, los jugadores pueden terminar convirtiendo a Michael en el objetivo de una auténtica cacería.. y esto es divertido, no hay duda, pero también provoca que el personaje pierda parte de su presencia. En lugar de sentir miedo ante el asesino que representa el rostro del mal, en determinados momentos terminamos viendo a cuatro jugadores haciendo equipo para lanzarle todo lo que encuentran. Hay algo genuinamente gracioso en ello, pero también demuestra que el equilibrio entre permitir que los supervivientes se defiendan y mantener a Michael como una amenaza aterradora todavía necesita ajustes.
Personalmente encontré más variedad jugando como superviviente, Michael tiene herramientas muy divertidas y su estilo de juego puede ser muy satisfactorio, pero los supervivientes tienen muchas más actividades disponibles durante una partida: explorar, rescatar civiles, conseguir objetos, buscar armas, contactar con la policía, ayudar a otros jugadores, esconderse o decidir si vale la pena enfrentarse directamente al asesino y esa libertad hace que las partidas tengan un ritmo más impredecible y evita que todo se reduzca a correr hasta encontrar un punto de escape.
La posibilidad de regresar después de morir también es una buena idea ya que podemos volver a la partida como un agente de policía o incluso como el Dr. Sam Loomis, lo que permite seguir participando en el encuentro en lugar de quedarnos simplemente observando. El problema vuelve a estar en la ejecución pues para reaparecer debemos completar otra serie de minijuegos. La primera vez funcionan bien como una forma de representar la dificultad de regresar a la acción, pero después de repetirlos varias veces empiezan a sentirse innecesarios. Lo mismo sucede con las interacciones para alertar civiles o llamar a la policía, la mecánica es buena, pero el juego abusa de ella y termina convirtiendo una idea interesante en una tarea repetitiva.
Si hay algo que actualmente impide que Halloween: The Game alcance todo su potencial es su estado técnico. Los bugs y problemas de rendimiento aparecen con demasiada frecuencia. Hay NPC que se quedan atascados, personajes que pueden quedar atrapados con elementos del escenario, errores de animación y situaciones donde la inteligencia artificial no reacciona como debería. Es especialmente desafortunado ver a determinados civiles quedarse prácticamente inmóviles cuando Michael está frente a ellos, cuando precisamente uno de los pilares del juego es conseguir que Haddonfield reaccione ante su presencia; también existen desafíos que pueden completarse sin que el juego registre correctamente el progreso, además de tirones y problemas de optimización que pueden aparecer incluso cuando la partida se desarrolla con relativa normalidad.
Lo curioso es que el juego puede funcionar bastante bien tanto online como contra bots, por lo que los problemas no consiguen arruinar todas las partidas, pero sí son lo bastante frecuentes como para afectar la experiencia general. Y es una verdadera pena porque visualmente tiene momentos muy buenos. La iluminación, el diseño del pueblo y la recreación de la atmósfera nocturna consiguen transmitir una identidad muy clara y cuando todo funciona correctamente, caminar por Haddonfield mientras sabemos que Michael puede estar escondido en cualquier lugar resulta genuinamente satisfactorio. Por eso mismo, los glitches y las animaciones algo toscas se sienten todavía más evidentes, pues el juego consigue crear la atmósfera adecuada y después lamentablemente, permite que sus propios problemas técnicos la rompan.
Lo más triste de Halloween: The Game es que sus problemas no consiguen ocultar que existe un gran juego debajo de ellos. La fórmula funciona, la licencia encaja perfectamente con el género y Haddonfield ofrece suficientes posibilidades para generar situaciones diferentes. El sistema de civiles y policías es una de las mejores aportaciones, porque hace que los supervivientes tengan objetivos más interesantes y permite que cada partida evolucione de manera distinta, además, tanto Michael como los supervivientes son divertidos de controlar, aunque personalmente considero que el segundo grupo ofrece más variedad.
Por eso me gustaría ver un fuerte apoyo posterior por parte de IllFonic, hay muchísimo espacio para expandir la experiencia por ejemplo con nuevos personajes oficiales, diferentes versiones de Michael, más mapas, ejecuciones, skins, armas, eventos y contenido inspirado en otras películas de la franquicia. Incluso un sistema de temporadas con contenido gratuito podría ayudar a mantener activa la comunidad y dar motivos para regresar regularmente; pero antes de pensar en todo eso, el estudio debería concentrarse en solucionar el rendimiento, los glitches, las animaciones, la inteligencia artificial y los problemas de registro de desafíos.
¿Y vale la pena? Creo que sí, pero con algunas reservas… si son fans de Halloween, del cine slasher o de los juegos asimétricos 1 vs 4, aquí encontrarán una experiencia que merece la pena probar. La campaña no debería ser el motivo principal para comprarlo, porque es demasiado corta, pero cumple perfectamente como introducción antes de entrar al verdadero contenido del juego. El multijugador por su parte es donde está el atractivo y donde Halloween: The Game demuestra que tiene personalidad suficiente para diferenciarse de otros exponentes del género. Para quienes disfrutamos de Friday the 13th: The Game, además, existe un componente nostálgico difícil de ignorar ya que se siente como una oportunidad para volver a experimentar ese tipo de terror asimétrico que tantos buenos momentos produjo, pero también como un recordatorio de lo importante que es mantener estos juegos con actualizaciones constantes y Halloween: The Game necesita precisamente eso: tiempo, soporte y correcciones.
Halloween: The Game es una buena idea con una ejecución todavía irregular. Tiene una ambientación excelente, una licencia que encaja como pocas con el género y mecánicas capaces de producir situaciones realmente divertidas. La posibilidad de interactuar con los civiles, alertar a la policía y convertir progresivamente Haddonfield en un escenario de supervivencia es una propuesta que merece ser desarrollada mucho más., pero su principal problema es que el juego todavía no se siente tan pulido como debería. Aun así hay algo importante, pese a sus problemas, uno desea seguir jugando y eso demuestra que la base funciona.
Ojalá IllFonic y Gun Interactive no lo abandonen, porque con el soporte adecuado podría convertirse en uno de los juegos de terror asimétrico más interesantes de los próximos años. Halloween: The Game está disponible para PlayStation 5, Xbox Series X|S y PC, a través de Steam y Epic Games Store.






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