Honeycomb: The World Beyond | Reseña

Los juegos de supervivencia y exploración suelen llevarnos a mundos lejanos donde sobrevivir significa construir rápidamente un refugio, fabricar herramientas y enfrentarnos a todo aquello que quiera acabar con nosotros y Honeycomb: The World Beyond es algo así, pero propone algo mucho más tranquilo, aquí la curiosidad tiene tanto valor como la capacidad de sobrevivir. Disponible en PlayStation 5, Xbox Series X|S y PC, esta nueva aventura en un mundo lejano por Frozen Way, nos pone en las botas de Hennessy, una bioingeniera enviada al planeta Sota7 para estudiar su ecosistema y encontrar respuestas que puedan ayudar a salvar la Tierra, dando como resultado una aventura con un marcado componente científico y una atmósfera muy relajada.

Iniciando, Sota7 es probablemente el mayor atractivo de Honeycomb, pues inmediatamente nos invita a salir a bosques, junglas, grandes extensiones abiertas y zonas cercanas a un misterioso volcán que forman un mapa considerable, que recompensa a quienes disfrutan desviándose del camino principal, de esta forma la exploración se siente natural y es muy fácil comenzar una expedición buscando un recurso concreto para terminar varios minutos después observando criaturas, recolectando plantas o simplemente disfrutando del colorido paisaje. Dicho esto el apartado artístico acompaña muy bien esta sensación, con colores vivos, abundante vegetación y una variedad de criaturas que hacen que cada bioma tenga personalidad propia. El contraste entre la naturaleza alienígena y la tecnología de nuestra base científica también funciona especialmente bien, creando un mundo que resulta agradable de recorrer y observar.

La jugabilidad de Honeycomb: The World Beyond es accesible y combina la recolección, fabricación, construcción y administración de recursos sin convertir constantemente estas tareas en una lucha contra el reloj. Podemos crear nuestro propio centro de operaciones, añadir instalaciones y convertirlo poco a poco en un laboratorio funcional, mientras que el Planning Mode facilita las cosas para quienes prefieren dedicar más tiempo a explorar que a construir; precisamente la investigación científica es el elemento que más personalidad aporta al juego pues Hennessy no recolecta recursos únicamente para fabricar mejores herramientas, también estudia organismos y experimenta con ellos. Las mecánicas de bioingeniería, como el injerto y el cruce entre especies, permiten descubrir nuevas posibilidades y hacen que encontrar una criatura o planta desconocida tenga un propósito más allá de llenar el inventario, así que esa combinación de exploración y experimentación crea un ritmo bastante agradable, es decir salen de la base, investigan el planeta, recolectan muestras, vuelven al laboratorio y utilizan lo aprendido para continuar avanzando.

Aunque Honeycomb: The World Beyond tiene una propuesta atractiva no está libre de pequeños problemas, por ejemplo la necesidad de conseguir comida puede llegar a interrumpir demasiado la exploración, mientras que la agricultura puede sentirse algo lenta. También existen detalles técnicos y de presentación que todavía podrían mejorar, pero ninguno termina por arruinar la experiencia. Sin duda una de las mayores virtudes del título es que permite disfrutarlo a su propio ritmo, no necesitan correr constantemente hacia el siguiente objetivo y pueden dedicar una buena parte de sus horas simplemente a recorrer Sota7, descubrir nuevas especies, recolectar materiales o mejorar la base. Su duración además es más contenida que la de gigantes del género como No Man’s Sky, pero ofrece fácilmente más de diez horas de exploración y actividades para quienes deseen descubrir todo lo que el planeta tiene preparado.

Honeycomb: The World Beyond no reinventa el género de supervivencia, pero encuentra una identidad propia al convertir la curiosidad y la investigación científica en el centro de la aventura. Su mundo colorido, la exploración accesible, la construcción de bases y las mecánicas de bioingeniería forman una combinación que funciona especialmente bien para quienes buscan algo más relajado. Es en muchos sentidos una especie de supervivencia espacial cozy, donde pueden encontrarse con criaturas entrañables, otras no tan amigables y paisajes que invitan a detenerse a mirar. Por supuesto que tiene algunos aspectos que todavía necesitan algo trabajo (como algún cierre inesperado, o ligero popping) pero sus virtudes pesan más. Si buscan una aventura tranquila para explorar, recolectar, experimentar y relajarse durante unas horas, Honeycomb: The World Beyond es una recomendación bastante segura.

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