Cursed Blood | Adelanto

Hay juegos que intentan sobresalir por una sola mecánica y otros que desde el primer instante nos enganchan con su personalidad propia, y Cursed Blood, desarrollado y publicado por David Marquardt, pertenece a este segundo grupo. Después de probar su versión de acceso anticipado en PC mediante Steam Deck (donde además funciona a la perfección), la sensación es bastante positiva, encontrando un roguelite de acción que apuesta por un combate intenso, una ambientación impecable y un ritmo de juego donde el tiempo simplemente desaparece mientras nos encontramos en cada partida.

Cursed Blood gira alrededor de un mundo bloodpunk donde un grupo de simios samurái emprende una violenta misión de venganza; pero más allá de su curiosa premisa, lo que realmente sostiene la experiencia es un sistema de combate que se siente rápido, preciso y muy satisfactorio, gracias a que cada enfrentamiento obliga a mantenerse en constante movimiento, combinar ataques ligeros y cargados, realizar desvíos en el momento exacto y aprovechar las ejecuciones para recuperar recursos y mantenerse con vida. Todo mientras exploramos varios escenarios por tesoros, mejoras, y elementos que jueguen a nuestro favor… o encontra.

Y sí, la sangre está presente prácticamente en cada segundo de esta aventura. Las extremidades vuelan, los enemigos son decapitados y el escenario termina completamente cubierto de rojo. Sin embargo, no se trata únicamente de un recurso visual, ya que la sangre forma parte de la progresión del juego, pues sirve para fortalecer al personaje mediante altares y mejoras que obligan a decidir cuidadosamente qué atributos potenciar durante cada recorrido, dependiendo de nuestro estilo de juego.

Uno de los elementos que más llama la atención es cómo Cursed Blood incorpora el riesgo dentro de su propia progresión. Los llamados Obeliscos Malditos funcionan como puntos de descanso, pero aceptarlos implica recibir una maldición aleatoria que permanecerá durante el resto de la partida; este beneficio puede ser enorme, aunque también puede afectar directamente la estrategia que estábamos construyendo.

Por su parte el apartado artístico también merece gran reconocimiento. La perspectiva isométrica permite apreciar escenarios muy detallados donde la lluvia, la iluminación y la arquitectura de inspiración japonesa e industrial crean una atmósfera con mucha personalidad, presentando cada nivel de gran manera y que invita a explorar callejones, pasadizos y rincones ocultos en busca de cofres, mejoras o nuevos caminos, recompensando continuamente nuestra curiosidad. Pero si el apartado visual funciona tan bien, gran parte del mérito también pertenece al diseño sonoro. El sonido de cada katana al impactar, los efectos ambientales, los enemigos y la música consiguen construir una experiencia inmersiva que acompaña perfectamente el ritmo frenético del combate. Sin duda este es uno de esos títulos donde jugar con audífonos realmente marca la diferencia.

En cuanto al rendimiento, al menos es Steam Deck se siente como una plataforma ideal para disfrutarlo. Durante las pruebas el desempeño fue muy sólido, con controles que responden de maravilla y una fluidez que permite aprovechar al máximo la velocidad de sus enfrentamientos, aunque eso sí, ojalá sus desarrolladoras permitan agrandar el tamaño del texto y algunos elementos de la interfaz (cosa que se arregla si juegan en pantalla grande).

Cursed Blood no pretende ser un paseo por el parque; su dificultad resulta considerable desde las primeras partidas y exige aprender patrones de ataque, dominar las mecánicas defensivas y sacar provecho de cada mejora disponible (así que esperen morir rápidamente si no tienen cuidado). En varios momentos también se percibe que el equilibrio está pensado para incentivar el modo cooperativo para hasta cuatro jugadores, donde la coordinación puede marcar una diferencia importante frente a los enemigos y jefes. Aun así, afrontar el desafío en solitario resulta igualmente gratificante.

Aunque todavía continúa en acceso anticipado, Cursed Blood ya demuestra una base muy sólida. Su combate transmite una enorme sensación de impacto, la dirección artística le da una identidad muy marcada y el excelente trabajo de sonido termina de redondear una experiencia inmersiva y muy entretenida. Creo que si el estudio mantiene el ritmo de actualizaciones y continúa ampliando el contenido, estamos frente a un título con argumentos suficientes para convertirse en una de las propuestas más interesantes para los fans a los roguelites de acción cooperativos.

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