Wolfenstein 3D | Reseña

Hay juegos que simplemente envejecen y otros que se convierten en historia y Wolfenstein 3D, lanzado recientemente en Xbox Game Pass, pertenece a la segunda categoría. Su disponibilidad en el mencionado servicio de suscripción es sin duda una excelente oportunidad para regresar a 1992 y admirar cómo este clásico de id Software ayudó a sentar las bases del género de los shooters en primera persona.

Creo que no tengo que mencionarlo, pero por si acaso, la aventura de Wolfenstein 3D nos pone en la piel del famoso William “B.J.” Blazkowicz, un agente estadounidense capturado por los nazis y encerrado en el infame Castillo Wolfenstein. Tras escapar, nuestro héroe deberá atravesar fortalezas, laboratorios y complejos militares para frustrar la Operación Eisenfaust, detener experimentos monstruosos y enfrentarse a los máximos responsables del régimen en niveles que ofrecen una historia sencilla, directa y exagerada, pero perfecta para acompañar una experiencia centrada en explorar, encontrar secretos y disparar a todo lo que se mueva en sus famosos y a veces no tan amados escenarios de laberinto.

Sin duda Wolfenstein 3D es un clásico que cambió los videojuegos, y aunque sus gráficos pixelados, escenarios repetitivos y controles rudimentarios puedan parecer muy básicos hoy en día, en 1992 recorrer aquellos laberintos desde una perspectiva en primera persona fue revolucionario; abrir una puerta, encontrar una llave, descubrir una habitación secreta o escuchar a un enemigo antes de verlo podía generar una tensión que sin embargo conserva parte de su encanto al día de hoy, pensando además que su influencia fue enorme y abrió el camino para títulos como Doom, Quake, Heretic, Hexen y Duke Nukem 3D. Más que un simple shooter, Wolfenstein 3D es una pieza fundamental de la evolución del género que ojalá tenga en algún momento el mismo trato que Quake o Doom con algún remaster o más contenido.

Cómo saben, el juego llegó a la consola Xbox 360 en junio de 2009 mediante Xbox Live Arcade, manteniendo los seis episodios originales, sus gráficos clásicos, efectos de sonido y secretos, además de incorporar logros y posteriormente la versión digital fue compatible con Xbox One y Xbox Series X|S mediante la retrocompatibilidad de Xbox. Dicho esto el juego se mantiene en su misma versión de 360, pero su presencia actual en Xbox Game Pass permite volver a disfrutarlo sin complicaciones. Puede que no tenga la velocidad de Doom ni las comodidades de los FPS actuales, y que sus laberintos puedan poner a prueba la paciencia de algunos, pero ahí reside parte del encanto; creo que jugar a Wolfenstein 3D hoy es abrir una pequeña ventana al pasado y admirar cuando un puñado de píxeles, sonidos digitales y pasillos interminables bastaban para enviar al jugador en una aventura. Sin duda es un clásico imprescindible para cualquier fan de los shooters y una fantástica dosis de nostalgia para quienes vivieron aquella época.

Wolfenstein 3D sigue siendo una pieza esencial de la historia de los FPS y una magnífica excusa para volver a sus orígenes. Ahora que Doom y Quake han recibido nuevas oportunidades y versiones modernas, sería genial que id Software y Bethesda miraran nuevamente hacia el Castillo Wolfenstein. Ya sea con un remaster, una nueva entrega o incluso una reinterpretación del clásico, ojalá no tengamos que esperar demasiado para volver a empuñar las armas como B.J. Blazkowicz.

Wolfenstein 3D se encuentra disponible en PC vía Steam, Xbox One y Xbox Series X|S, además de estar presente en Xbox Game Pass.

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