Sin duda The Blood of Dawnwalker llega con expectativas enormes por los artistas que tiene detrás pues Rebel Wolves, su estudio, cuenta con varios veteranos que trabajaron en The Witcher 3: Wild Hunt, por lo que las comparaciones pueden ser inevitables; pero después de jugarlo queda claro que esta aventura de vampiros busca encontrar su propia aventura y universo, uno que no querrán dejar escapar y donde se verán sumergidos gracias a su intensa y emotiva narrativa.
La historia de The Blood of Dawnwalker nos lleva al Valle Sangora, una región de Europa Oriental durante el siglo XIV, en plena época de la peste, allí conocemos a Coen, un joven que en el desarrollo de la narrativa veremos convertido en Dawnwalker, una criatura que conserva su humanidad durante el día y obtiene poderes vampíricos durante la noche y, quien luego de enfrentar algunas escenas bastante perturbadoras y dramáticas, se verá sumergido en un viaje con un único objetivo, rescatar a su familia de un grupo de vampiros, pero para conseguirlo tendrá que administrar algo más importante que las armas y habilidades: el tiempo.
Dicho esto, el juego nos impregna de una urgencia pues contamos con 30 días para avanzar en nuestra misión de rescate. Y no es una carrera constante, sino un sistema que convierte prácticamente cada actividad del juego en una decisión de suma importancia pues completar misiones, conseguir determinadas recompensas o mejorar nuestras habilidades consume tiempo, por lo que será imposible hacer todo en una sola partida, lo que genera una dinámica muy interesante, porque elegir ayudar a alguien también significa renunciar a otra oportunidad. Y la rejugabilidad nace precisamente de ahí, pues una segunda partida puede llevarnos por caminos completamente distintos.
Sobre su jugabilidad la dualidad entre humano y vampiro es uno de los mayores aciertos del título; durante el día Coen utiliza sus habilidades humanas y puede relacionarse con los habitantes con mayor facilidad; pero por la noche obtiene poderes sobrenaturales que modifican tanto el combate como la exploración, y no se trata únicamente de cambiar nuestras habilidades ya que determinadas situaciones y misiones pueden ser más sencillas dependiendo de la hora. Igualmente hay que destacar que aún en día parte de nuestras habilidades vampíricas se mantienen, por lo que ciertamente existe una ventaja táctica por sobre nuestros enemigos humanos… claro.
The Blood of Dawnwalker por otro lado apuesta por una propuesta más exigente durante los combates entregando ataques y bloqueos direccionales que obligan a observar al enemigo, administrar nuestra resistencia y reaccionar en el momento correcto para desviar o contraatacar. Al principio puede resultar algo extraña esta funcionalidad, pero cuando dominamos las mecánicas los enfrentamientos se vuelven rápidos y muy satisfactorios, y como dije, los poderes vampíricos amplían todavía más las posibilidades y hacen que los combates contra enemigos fuertes y jefes sean especialmente entretenidos.
Hablando del entorno el cual es excelente, Sangora es mucho más que un escenario para nuestro viaje, y sus pueblos, bosques, fortalezas y personajes están construidos alrededor de una historia que se va descubriendo mientras exploramos; también hay actividades secundarias, lugares ocultos y personajes que pueden convertirse en aliados dependiendo de nuestras acciones. Dicho esto el juego utiliza algunas ideas conocidas de los mundos abiertos como subir a puntos elevados para descubrir zonas del mapa, pero aquí explorar tiene una mayor recompensa narrativa y las misiones pueden cambiar dependiendo de nuestras decisiones y algunas consecuencias aparecen mucho después de haber tomado una decisión. Es realmente interesante sentirse sumergido en el mundo de The Blood of Dawnwalker, conocer a sus habitantes, enemigos y aliados y presenciar su detallada narrativa impregnada de drama y elementos sobrenaturales; es una historia que los va a atrapar y que se desarrolla sutilmente mientras exploramos.
Visualmente The Blood of Dawnwalker luce espectacular, sus escenarios medievales están llenos de detalles, mientras que la iluminación y el diseño artístico consiguen darle al Valle Sangora una identidad oscura y decadente. Igualmente la diferencia visual entre el día y la noche ayuda a reforzar la dualidad de Coen. Claro que el juego no es perfecto, por ejemplo se puede llegar a notar popping, algunas colisiones extrañas o tirones puntuales de fps, además de personajes secundarios que no cuentan con el mismo nivel de detalle que los protagonistas. Aun así, el resultado general es sobresaliente y este se complementa con la música llena de melodías medievales, momentos más melancólicos y composiciones oscuras que acompañan la exploración y los combates sin sentirse invasivas.
The Blood of Dawnwalker es un juego original que llega fuerte y cumple con su objetivo, el de presentar su mundo y hacer que sintamos curiosidad por saber más de sus historias y personajes. Claro que inicialmente podría ser un título al que vamos a comparar con la saga The Witcher, pero mientras más lo jugamos, más vamos notando sus diferencias (por ejemplo una aventura donde debemos administrar nuestras prioridades y aceptar que no podremos verlo todo), entregando una aventura que, entre su historia, gráficos y drama, no van a querer soltar si son fans de los juegos de rol narrativos, la fantasía oscura, los vampiros y los mundos donde nuestras decisiones realmente tienen consecuencias. El Valle Sangora es un lugar que vale la pena visitar.
The Blood of Dawnwalker saldrá a la venta el 3 de septiembre en PC para Steam, PS5 y Xbox Series X|S.









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