Hot Wheels Infinite Rush es uno de esos juegos que no necesitan demasiadas complicaciones para conseguir algo fundamental, simplemente divertir. Milestone toma la esencia de los famosos pequeños autos que durante décadas han alimentado la imaginación de millones de personas y la lleva a una entrega mucho más ambiciosa, convirtiendo sus tradicionales pistas naranjas en un enorme mundo abierto dividido en islas, que podemos recorrer a toda velocidad mientras hacemos locuras, entregando como resultado un arcade de conducción accesible, colorido y cargado de contenido que, aunque todavía tiene algunos aspectos por pulir, consigue transmitir algo especialmente importante:, la sensación de estar jugando con Hot Wheels en un mundo creado específicamente para ellos.
Como saben la principal novedad de Hot Wheels Infinite Rush es su estructura de mundo abierto y en lugar de limitarse a circuitos construidos alrededor de escenarios cotidianos, ahora tenemos cuatro grandes islas que podemos explorar libremente: Wheelswood, Tentacle Bay, Gearville y Drifty Temples. Cada contando con su propia identidad visual, terrenos, actividades y eventos, con zonas urbanas, áreas costeras, entornos industriales y más. Las islas además están repletas de carreras, desafíos, zonas de velocidad, puertas de impulso, áreas de derrape, coleccionables y muchos secretos. Y aquí está uno de los grandes puntos, que realmente parece que estamos dentro de un universo construido alrededor de Hot Wheels, así que ya no tenemos tanto la sensación de que las pistas fueron colocadas en un garaje o una habitación, estamos dentro de un gigantesco mundo de juguetes y visualmente, cada isla consigue transmitir una personalidad propia y es divertido simplemente conducir sin ningún objetivo concreto. La primera isla eso sí, me parece la menos llamativa del conjunto y su ambientación urbana puede sentirse algo sencilla frente a las zonas que desbloqueamos después; también habría sido interesante encontrar más vida en los escenarios, como personajes o animales caricaturescos que interactuaran con este universo mientras pasamos a toda velocidad.
Obviamente la conducción es completamente arcade y eso es exactamente lo que se necesita; los vehículos son ligeros, rápidos y responden con mucha facilidad, por ejemplo podemos derrapar, saltar, corregir nuestra trayectoria en el aire y utilizar el impulso constantemente para mantener velocidades absurdas. No se intenta simular cómo conduciría un automóvil real y tampoco debería hacerlo, aquí estamos controlando pequeños vehículos de colección, y las físicas están diseñadas alrededor de esa idea. Por cierto, también podemos chocar contra árboles, rocas, plantas y barreras, salir disparados por los aires y continuar la carrera como si nada hubiera pasado… es exagerado, sí, pero también extremadamente divertido.
Además cada categoría tiene su estilo propio, aunque todos los autos pueden utilizarse en diferentes superficies, escoger el vehículo adecuado sí marca una diferencia. Un coche que funciona de maravilla en una carrera puede no ser la mejor opción para un desafío de derrape o una actividad de velocidad y las restricciones de clase en determinados eventos también ayudan a equilibrar las carreras y hacen que aprendamos a sacar partido de vehículos que quizá no serían nuestra primera elección. Uno de mis elementos favoritos de Infinite Rush es su sistema de colección, el juego cuenta con más de 150 vehículos, incluyendo modelos muy conocidos, variantes especiales y auténticas piezas de colección y lo más importante es que no estamos recibiendo un coche nuevo cada pocos minutos simplemente porque sí… hay que obtener monedas, completar eventos, participar en actividades y derrotar a los diferentes Rush Masters. Igualmente algunos vehículos también se desbloquean mediante desafíos y coleccionables, así que no es un juego que nos regale todo, y donde cada cinco minutos nos estén entregando un nuevo auto, es un juego para jugar de verdad e ir desbloqueando y coleccionando, y eso da mucha alegría.
Esto hace que conseguir un automóvil nuevo tenga más valor; después de ahorrar, finalmente podemos visitar el concesionario y decidir cuál será nuestra siguiente adquisición y poco a poco empezaremos a crear nuestro propio Rush Squad, y claro, es fácil terminar teniendo nuestros favoritos. Para los fans de Hot Wheels además detenerse a observar los vehículos con el modo foto es casi una actividad por sí misma, las pinturas, superficies metálicas y plásticas y los pequeños elementos de fabricación están muy bien representados, llegando incluso a mostrar detalles de marca, construcción y modelo en la parte inferior de los mismos. Asimismo, la progresión también está mejor integrada ya que nuestra reputación aumenta al completar eventos y actividades hasta desbloquear los enfrentamientos contra los cuatro Rush Masters, cuyos vehículos podemos reclamar al derrotarlos.
Y hablando de contenido, ademas de las competiciones tradicionales encontramos pruebas contrarreloj, actividades de velocidad, desafíos de derrape, enfrentamientos contra jefes, exploración, coleccionables y multijugador; también tenemos un editor de diseños que permite personalizar los vehículos con una libertad considerable, modificando elementos como ruedas, sonidos y efectos. Pero la herramienta con mayor potencial para alargar la vida del juego es el Track Builder, para crear pistas directamente dentro de los mundos abiertos utilizando el entorno para construir recorridos alrededor de edificios y diferentes desniveles. Incluso podemos incorporar inteligencia artificial a nuestras creaciones para competir contra rivales controlados por el juego, y esta idea es fantástica, aunque el creador de pistas no siempre resulta intuitivo de manejar. Conectar segmentos, entender cómo funcionan las piezas o modificar una sección intermedia puede resultar confuso, sobre todo cuando queremos tener un control preciso sobre nuestro circuito y sí, la herramienta de asistencia mediante IA ayuda, pero todavía hacen falta mejores explicaciones y tutoriales.
Hablando del multijugador, encontramos juego cruzado y partidas en pantalla dividida para hasta cuatro personas, una mejora muy bienvenida y especialmente divertida para jugar con amigos o la familia. Sin embargo la experiencia online es uno de los puntos que más necesita mejoras ya que pueden aparecer problemas de conectividad, desconexiones y errores de sincronización durante las partidas.
Hot Wheels Infinite Rush representa un paso importante para la franquicia pues Milestone no se limitó a tomar la fórmula de sus anteriores entregas y añadir más circuitos, decidió convertirla en un mundo abierto y esto funciona muy bien. Las cuatro islas ofrecen escenarios variados, hay una enorme cantidad de vehículos que coleccionar, la conducción es divertida, las físicas son tan absurdas como deberían ser y existe suficiente contenido para pasar muchas horas corriendo, explorando, coleccionando y creando.
Pero como han leído no todo es perfecto. El creador de pistas necesita ser más intuitivo, el multijugador online requiere mayor estabilidad y algunos elementos del mundo todavía podrían tener más vida (personajes y fauna sería genial). Pero ninguno de estos puntos consigue ocultar lo más importante, que Infinite Rush es muy, muy divertido. Es un juego que entiende que Hot Wheels no necesita realismo para funcionar, necesita velocidad, saltos imposibles, coches espectaculares, pistas disparatadas y un mundo que permita soltar la imaginación. Y cuando el motor ruge, el impulso está cargado y nuestro pequeño coche sale disparado por una rampa hacia el horizonte, resulta difícil no sonreír mientras imaginamos a donde vamos a ir a aterrizar.
Hot Wheels Infinite Rush es una evolución ambiciosa, entretenida y muy recomendable para todos los fans de estos pequeños autos y para cualquiera que disfrute de los arcades de carreras sin mayores complicaciones. Hot Wheels Infinite Rush está disponible en PlayStation 5, Xbox Series X|S, Switch 2 y PC vía Steam y Epic Games Store.












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