Project Songbird | Reseña

Project Songbird es uno de esos juegos de horror y terror psicológico que dejan claro desde el inicio que su mayor apuesta no está en la acción o los combates, sino en la experiencia emocional y sensorial que podamos obtener, mientras vamos desenredando su narrativa. Desarrollado por Conner Rush y su estudio FYRE Games, este título en primera persona construye una propuesta interesante tanto en su premisa como en el desarrollo de su historia, aunque no siempre logra aterrizar todas sus ideas con la misma fuerza.

En Project Songbird conocemos a Dakota, una artista musical independiente atrapada en un bloqueo creativo, y que por ello, que decide aislarse en una cabaña en los remotos bosques de los Apalaches para intentar terminar su próximo álbum. Este punto de partida, que podría parecer un cliché del género (sobre todo en el cine), se transforma rápidamente en algo más introspectivo, una exploración sobre la presión artística, la identidad creativa y la fragilidad emocional. Durante sus primeras horas, Project Songbird se siente casi íntimo, con momentos tranquilos donde se explora la cabaña, se escuchan vinilos y se observa el entorno natural con una calma engañosa…

Sin embargo, cuando cae la noche, Project Songbird cambia su tono de manera contundente. La aparición de elementos surrealistas y secuencias oníricas rompe esa aparente tranquilidad cotidiana, llevando al jugador a escenarios distorsionados donde la lógica deja de tener sentido. Es aquí donde el titulo muestra su faceta más inquietante, apoyándose en una atmósfera densa, y en un diseño sonoro sobresaliente que logra generar tensión constante. Dicho esto, el apartado de audio en particular es uno de sus puntos más fuertes, gracias a una banda sonora y efectos que crean una identidad muy marcada, que potencia cada momento de incomodidad y extrañeza y que hacen contraste en los momentos de calma.

En términos jugables, Project Songbird se apega a las bases clásicas del survival horror, con exploración, resolución de puzles, gestión limitada de recursos y encuentros con enemigos; lamentablemente, aunque incluye combate tanto cuerpo a cuerpo como a distancia, este nunca se convierte en el eje central, y tampoco se siente totalmente afinado, así que en muchos casos uno desearía encontrar más interesante evitar los enfrentamientos mediante sigilo. Igualmente la variedad de enemigos es limitada, aunque el juego logra compensarlo parcialmente con buenas ideas en situaciones específicas.

Uno de los aspectos más llamativos es cómo se intenta integrar la música dentro de su narrativa y mecánicas; hay momentos realmente brillantes donde esto se traduce en secuencias tensas y memorables, no obstante, otras ideas como el uso de la grabadora o cámara, se sienten poco desarrolladas y aprovechadas, hubiera sido genial el uso de estas herramientas para moverse por el entorno, descubrir secretos, enemigos o caminos ocultos.

Finalmente hay decisiones que pueden dividir opiniones, como el sistema de muerte permanente que, si bien encaja temáticamente con el discurso del juego, en la práctica puede resultar frustrante, especialmente cuando algunos controles o situaciones no responden con la precisión esperada. Aun así cabe decir que el título permite desactivar esto para tener una experiencia más llevadera.

En conjunto, Project Songbird es una experiencia de terror psicológico corta, pero intensa (alrededor de unas 4 a 5 horas), con valores muy altos en su narrativa, atmósfera y diseño sonoro. Sin duda es un juego pausado, que se toma su tiempo para construir sensaciones y desarrollar su historia, lo cual puede ser tanto una virtud como una limitación. Por momentos, da la impresión de que sus ideas son más ambiciosas que su ejecución, y que algunas de ellas no terminan de concretarse del todo. Aun así, cuando funciona, lo hace de forma notable, es una propuesta única, que busca una identidad propia, y que sabe mezclar horror, arte y música. Puede que no sea perfecto, pero definitivamente es una experiencia interesante que vale la pena para quienes buscan algo más reflexivo dentro del género.

Project Songbird saldrá a la venta el 26 de marzo para PC (Steam), PS5 y Xbox Series X|S.

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