LANESPLIT | Reseña

LANESPLIT es un juego de carreras con motocicletas que apuesta más por la sensación de velocidad, que por la estructura tradicional. Desarrollado por el creador independiente FunkyMouse, el título ya se encuentra disponible en PC a través de Steam, mientras que sus versiones para PlayStation 5 y Xbox Series X|S están previstas para más adelante. LANESPLIT, desde el primer momento, deja claro cuál es su objetivo, ponerlos sobre una moto, acelerar sin pensar demasiado y sobrevivir al caos del tráfico… sólo que encontrando unos baches en el camino.

La propuesta de LANESPLIT gira en torno al lane splitting, esa práctica de zigzaguear entre coches a gran velocidad, llevada a escenarios inspirados en lugares reales. El juego nos lleva desde túneles urbanos hasta carreteras de montaña cubiertas de nieve o calles iluminadas por neones que recuerdan a Tokio. Aquí no hay campeonatos, parrillas de salida ni rivales directos, así que todo se resume en sumar puntos esquivando vehículos y perfeccionando sus reflejos. Dicho esto y como dije, es una experiencia enfocada simplemente en la velocidad, más que en un tipo de contenido tradicional de los juegos de carreras.

LANESPLIT cuenta con unas 15 motocicletas diferentes, cada una con sensaciones de manejo propias, que se desbloquean a medida que acumulamos puntuación; asimismo el tráfico puede ajustarse según el tipo de experiencia que busquemos, desde recorridos tranquilos sin coches en el llamado Zen Mode, ideal para relajarse y disfrutar del paisaje, hasta sesiones muy intensas con la densidad de tráfico al máximo, donde un error mínimo significa estrellarse.

Uno de los grandes aciertos del juego es su banda sonora, dominada por ritmos drum-and-bass y breakcore que encajan perfectamente con la velocidad y ayudan a entrar en un estado casi hipnótico e inmersivo. En sus momentos más calmados, LANESPLIT funciona como esos juegos “zen” pensados para desconectarse, conducir sin presión y dejarse llevar por la música mientras admiramos el paisaje. En cambio, cuando se apuesta por la puntuación y el riesgo, el juego exige concentración total y ofrece instantes de mucha adrenalina.

LANESPLIT sorprende a nivel visual, sobre todo si se tiene en cuenta que es un proyecto desarrollado por una sola persona. Los escenarios, la iluminación, los reflejos y el cielo están muy cuidados y pueden lucir espectaculares; sin embargo, no todo brilla igual, los vehículos del tráfico son bastante simples y al bajar de la moto aparecen problemas evidentes en texturas, iluminación y detalles del entorno que sin duda los sacará de la experiencia. Aunque el título suele mantener un buen rendimiento, los fallos de colisiones y algunos glitches visuales pueden romper la inmersión. En ciertos tramos especialmente en carreteras, es posible atravesar barreras o salir del mapa sin querer, algo que resulta frustrante cuando estamos intentando conseguir una buena puntuación. Dichos errores recuerdan constantemente que el juego aún necesita pulido y que quizá debió de haber seguido en desarrollo un poco más.

En el fondo, LANESPLIT es una experiencia muy específica que no busca ser un simulador profundo ni un arcade con progresión compleja. Creo que funciona mejor como un juego casual, ideal para sesiones cortas o para relajarse después de un día largo… el problema es que su mecánica principal, esquivar tráfico durante minutos, puede volverse repetitiva si no conectan con ese enfoque, y a esto se suman los glitches que esperemos sean corregidos con el tiempo.

Con más trabajo técnico y algo más de estructura, LANESPLIT podría convertirse en algo realmente especial. A día de hoy, es un título interesante por su atmósfera, su música y su sensación de velocidad, pero también uno que se disfruta más a pequeñas dosis.

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