Después de años de espera, Ninja Gaiden 4 al fin llega más rápido, más brutal y más espectacular que nunca. La amada y sin duda icónica franquicia de acción regresa con una propuesta que mezcla la tradición de Team Ninja con la explosiva creatividad de PlatinumGames, dando como resultado un juego que no solo honra su legado, sino que lo lleva a nuevas alturas.
El corazón de Ninja Gaiden 4 es sin duda, su sistema de combate que se siente ágil, preciso y adictivo en todo momento y aunque a veces la dificultad nos juegue una muy mala pasada. Desde los primeros enfrentamientos se nota la sinergia entre el diseño clásico y la modernidad de sus mecánicas; el sistema de Bloodbind Ninjutsu, abre un abanico de posibilidades tácticas para quienes aman dominar cada movimiento para por supuesto, despedazar a cualquier enemigo que se topen de frente. Los fans de Ryu Hayabusa se sentirán como en casa con los clásicos Izuna Drop o Flying Swallow, pero también descubrirán nuevas formas de devastar enemigos gracias a Yakumo, el joven protagonista. Cada arma no solo tiene su propio estilo y combos únicos, sino que también evoluciona a medida que se usa, ofreciendo una profundidad que premia la experimentación y el dominio del control en cada nivel; esto también sube el valor de explorar los escenarios (aunque sean lineales) para encontrar cofres y más.
La sensación de velocidad es otro de los puntos fuertes del juego, ya que cada movimiento, esquiva y salto, están afinados al milímetro para que el jugador fluya de un enemigo al siguiente con una danza de peleas casi coreográfica. Los combates, especialmente en dificultades más altas, exigen reflejos rápidos y decisiones muy precisas, pero nunca se sienten injustos ya que siempre existe un sentimiento de “poderse mover rápido” por el mapa, para planear un nuevo ataque, realizar una guardia y escapar a alguna altura segura. La curva de dificultad entonces está muy bien ajustada, es desafiante para los más veteranos, pero accesible para novatos gracias a modos de ayuda como el Hero Mode y un completísimo modo de entrenamiento al que iremos accediendo mientras mejoramos habilidades y aprendemos nuevos movimientos.
Por si esto fuera poco, Ninja Gaiden 4 siempre nos mantiene en “modo turbo” ya que siempre estamos corriendo, saltando, esquivando, trepando y mejorando, he incluso fuera de combate, el ritmo no decae con transiciones rápidas, tiempos de carga mínimos, y cinemáticas; sin duda Ninja Gaiden 4 entiende que estamos aquí por la acción, y eso es lo que mejor sabe hacer. Simplemente es poner el juego y estar machacando enemigos uno tras otro, quienes por supuesto, llegan en grupos de diferentes estilos de combate, obligándonos a tirar golpes, pero también a ser pacientes con la defensa.
Cabe decir que visualmente, el juego es un verdadero espectáculo; cada escenario, desde los callejones oscuros de un Tokio futurista, hasta reinos demoníacos, todo mantiene un gran nivel de detalle, con buenas texturas, animaciones y diseños, así como efectos visuales durante los combates. Todo está bañado por una dirección artística que equilibra perfectamente lo moderno con lo místico, sin caer en excesos. Aunque eso sí, pudiendo encontrarse de pronto en la monotonía de, por ejemplo, secuencias de raíles que al menos en lo personal, no encontré lógica en diseño del mundo. Finalmente, y regresando a los enemigos, obviamente las peleas con jefes son muy, muy especiales y complejas, con múltiples fases, mecánicas únicas y muchos instantes donde un error nos puede costar la batalla.
Personalmente Ninja Gaiden 4 tiene una historia algo floja y un protagonista que no está a la altura del siempre popular Ryu en cuanto a carisma, pero lo compensa con una jugabilidad tan adictiva y bien diseñada, que es imposible dejar el mando. Cada combate es una prueba de habilidad, una danza mortal entre ninjas, demonios y tecnología, así que prácticamente el juego vale por el sentimiento de diversión y claro, el estar jugando un nuevo Ninja Gaiden.
Ninja Gaiden 4 no es perfecto, quizá sientan escenarios que se repiten, o secuencias que no aportan mucho, pero lo que hace bien, lo hace espectacularmente bien. Es un regreso triunfal que no intenta reinventar la rueda, pero sí deja un sentimiento positivo de “una partida más” lo cual siempre es bueno. Para los fans de la saga, es un festín de nostalgia con sabor moderno. Para los nuevos, es una puerta de entrada a uno de los hack-and-slash más intensos. Ninja Gaiden 4 es una experiencia que ningún fan del género debería perderse y lo mejor, lo podrán encontrar en Xbox Game Pass cuando se lance el 21 de octubre, también en PC (Steam), Xbox Series X|S y PS5.









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