En una industria donde la mayoría de los shooters buscan sorprender con enormes arsenales, árboles de habilidades y campañas cinematográficas, TAMASHIKA toma exactamente el camino opuesto. El nuevo trabajo de quicktequila, estudio responsable de Post Void, elimina cualquier elemento que considere innecesario para quedarse únicamente con lo esencial, un sistema de movimiento rápido y básico, mucha precisión, necesidad de reflejos y una concentración absoluta.
Disponible desde el primer día en Xbox Game Pass, y también disponible en PC, PlayStation 5, Nintendo Switch y Xbox Series X|S, TAMASHIKA no es un FPS pensado para todos los públicos; es un juego extraño, experimental y deliberadamente desconcertante, pero también uno de los shooters independientes más originales que he probado recientemente. Y lo más sorprendente es cómo el juego consigue ofrecer profundidad utilizando tan pocas herramientas.
Aquí solo contamos con una pistola semiautomática y una katana corta, pero ambas se complementan perfectamente, por ejemplo la pistola recompensa la precisión, mientras que la espada sirve tanto para eliminar enemigos cuerpo a cuerpo como para desviar proyectiles. Poco a poco, cada enfrentamiento deja de sentirse como un simple intercambio de disparos para convertirse en una danza perfectamente sincronizada entre disparos, cortes, esquivas y reflejos donde un toque nos puede acabar, así que, en medio de un camino lineal donde solamente vamos para adelante, esto se vuelve muy frenético y divertido gracias igualmente a una banda sonora perfecta para el momento.
TAMASHIKA no intenta ser accesible, apenas explica sus mecánicas y desde el inicio exige atención absoluta. Pueden esperar morir con frecuencia durante las primeras partidas, pero rara vez sentirán que el juego es injusto. Cada error deja una enseñanza y poco a poco comenzarán a dominar su ritmo hasta entrar en ese estado de concentración que el propio juego busca provocar. Quienes disfrutan experiencias exigentes como Hotline Miami o Ghostrunner encontrarán aquí un desafío que recompensa la paciencia y los reflejos. Además, esos enemigos sonrientes son bastante entretenidos.
Visualmente, TAMASHIKA es imposible de confundir con cualquier otro FPS, su estética mezcla ilustraciones hechas a mano, colores extremadamente contrastados, símbolos japoneses y escenarios psicodélicos que transmiten una sensación constante de movimiento. A pesar del caos visual, todo se mantiene en una excelente legibilidad del entorno durante la acción, y claro, el apartado sonoro también juega un papel fundamental en esto, la música electrónica mantiene la tensión durante todo el recorrido y los efectos de sonido ofrecen información constante sobre disparos, impactos y ataques enemigos.
TAMASHIKA apuesta por una fórmula minimalista pero muy efectiva; su combate transmite una enorme sensación de control, el apartado artístico posee una gran identidad visual y el excelente diseño sonoro convierte cada recorrido en una experiencia casi hipnótica. Puede que no sea un juego para quienes buscan una narrativa profunda o una progresión tradicional, o gráficos fotorrealistas, pero quienes disfrutan los shooters arcade que ponen a prueba los reflejos encontrarán aquí una aventura diferente y muy bien ejecutada. Si tienen Xbox Game Pass, sin duda vale la pena darle una oportunidad.











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