Vlad Circus: Curse Of Asmodeus | Reseña

Si son fans del horror psicológico y las historias retorcidas con tintes sobrenaturales, Vlad Circus: Curse of Asmodeus es una parada obligatoria en su viaje por lo macabro. Esta nueva entrega de Indiesruption, que funciona como precuela y secuela de Descend Into Madness, nos sumerge aún más profundo en los horrores ocultos tras el telón del infame circo Vlad.

En Vlad Circus: Curse of Asmodeus tomamos el papel de Josef Petrescu, hermano del fundador del circo, quien despierta desfigurado, sin voz y además con la mente hecha trizas tras ser ejecutado por un crimen atroz, el incendio que destruyó el circo y cobró la vida de decenas de personas. La historia nos lanza directamente a un laberinto de recuerdos fragmentados, cultos demoníacos y oscuros secretos familiares, donde nada es lo que parece.

Aunque no hay combate, Vlad Circus: Curse of Asmodeus apuesta por una jugabilidad centrada en la exploración, los puzles y la narrativa ambiental. Los desafíos recuerdan a clásicos point and click, con mecánicas de inventario, interacción con objetos y resolución lógica de enigmas que se sienten naturales, y sin llegar a frustrar. Los fans del terror psicológico apreciarán esta aproximación, pues el juego no ataca constantemente con sus encrucijadas, pero mantiene una tensión constante gracias a su atmósfera opresiva y decisiones inquietantes a lo largo de la historia, la cual como podrán imaginar es sumamente inmersiva gracias también a la presentación y banda sonora.

El apartado visual es uno de sus puntos fuertes, con un estilo pixel-art en 2D con iluminación dinámica que logra algo impresionante, que es generar incomodidad, angustia y hasta repulsión sin necesidad de gráficos realistas. La combinación de sombras densas, luces tenues y paletas de color cuidadosamente elegidas brinda a cada escenario, ya sea una sala hospitalaria o una calle en ruinas, una identidad oscura, decadente y única. Vlad Circus: Curse of Asmodeus nos enseña que no es necesario el fotorrealismo para meternos de lleno en una historia de tensión y angustia.

Aunque Curse of Asmodeus no cuenta con voces, la banda sonora y el diseño de sonido cumplen bastante bien; la música es sutil, a veces casi imperceptible, y eso la hace aún más efectiva, pues crea un constante estado de alerta en el jugador. Los efectos de sonido, con puertas chirriantes, respiraciones ahogadas, o pasos lejanos, se sienten reales y amplifican el suspenso. Aquí el terror es psicológico, el miedo viene del silencio y de lo que no vemos.

Vlad Circus: Curse of Asmodeus es una digna continuación (y origen) del oscuro universo de Vlad Circus. Aunque abandona algunos elementos del survival horror del primer juego, gana profundidad en su narrativa, en sus puzles y en la forma en que nos hace sentir incómodos con cada paso que damos. Es un viaje a la locura, sí, pero también una reflexión sobre la culpa, el legado y el precio de ocultar la verdad.

Vlad Circus: Curse of Asmodeus sale hoy a la venta para PC (Steam, GOG, Epic Games Store), PS4, PS5, Switch, Xbox One y Xbox Series X|S.

Compartir en: