Hello Kitty Party Land | Reseña

Yo pensé lo mismo que ustedes, un juego de Hello Kitty para mí, una persona de 41 años de edad independiente, rudo y fuerte y así, que esté jugando algo relacionado con uno de los gatos más famosos del mundo que para acabarla de amolar, pues está diseñado para niñas pequeñas, no es muy Arnold Schwarzenegger de mi parte y quizá Sylvester Stallone, Jean Claude Van-Damme y Bruce Lee no se sentirían orgullosos de mí y mucho menos Chuck Norris, pero trabajo es trabajo y había que jugar.

Jugué Hello Kitty Party Land mientras mascaba tabaco, sentado en una motocicleta chopper cuando atrás de mi sucedía una tremenda explosión que provoqué cuando aventé un puro, y sonaba “Born to Be Wild” de Steppenwolf. Así machín.

Hello Kitty Party Land es un juego cooperativo de hasta cuatro personas en modo local o en línea, pero es completamente jugable para una sola persona que estará ayudándose de otros personajes del mismo universo, sobra decir que está diseñado para niños no solo por sus gráficos 3D caricaturescos y genialmente bien hechos y cuidados, sino porque toda la jugabilidad está pensada en que para los pequeños de casa sea súper asequible acabarlo, además de que nos permite seleccionar entre tres dificultades para quizá los más grandes o experimentados.

De inicio el juego es súper amigable y engancha diseñando a nuestro avatar desde ojos, pelo, ropa y accesorios, todo en el mero sentido de sencillez porque de eso se trata básicamente el juego: obtener toda la cantidad posible de elementos estéticos mediante la compra con monedas que se ganan en mini juegos. Además de que recibiremos un álbum de pegatinas que nos dan una gran lección: las estampas se recolectan cuando saludamos a todos y cada uno de los personajes cuando los conocemos, si no los saludamos no hay sticker para poner en el álbum, curiosa lección. Solo espero que cuando sus hijos jueguen esto no se queden esperando premio al saludar a cada desconocido que se topen en la calle.

El sentido del juego ya les comenté que es entrarle a todos los mini juegos posibles que son un total de 45 en el Game Park de la ciudad donde andaremos deambulando, se le suman 3 juegos de mesa tipo Super Mario Party en el cual podremos también enfrentarnos a retos de los mismos mini juegos y además un bingo, éste último pues no es la gran cosa pero pues es una adición más. Estos mini juegos nos permiten obtener coronas de diferentes metales que nos pondrán en la cima de los marcadores y a su vez nos darán monedas, pero siempre recordando que toda la actividad es en equipo, no como rivales así que no se preocupen pues no habrá rupturas familiares, al contrario esto motiva a trabajar en conjunto para evitar que se lleven a cierto personaje, o conseguir cocinar hot-dogs, recolectar frutos, lograr liberar una pelotita de un laberinto 3D, seguir los pasos de una canción y así muchísimas cosas más que honestamente no me daría tiempo de explicar, solo sepan que los juegos son sumamente fáciles de ganar, requieren poca destreza y un bajo uso del control pero aunque no lo crean, son sumamente entretenidos y divertidos en muchos casos.

El incentivo siempre serán las monedas que nos ayudarán a adquirir toda la ropa y accesorios necesarios para cambiar de look a cada rato.

Pero eso no acaba ahí, el juego no nomás es ponernos chulos, también se trata de fotografiarnos gracias a las dos cámaras que nos permiten tomarnos fotos de cuerpo entero y selfies, mismas que se pueden descargar en la memoria de la consola y hasta pasárnoslas a nuestro celular, cosa que me encantó ya que no se queda nomás en el Nintendo Switch 2 (consola donde lo jugamos), sino que permite a los usuarios hacer con dichas tomas lo que se les ocurra. Pero también están las zonas para hacer dibujos a base de sellos y figuras que podemos controlar para que queden como se nos antoje, sí quizá con la cantidad de herramientas y botones puede ser un poco latoso y tardado conseguir una obra de arte, pero si son los niños los que están ahí, es preferible que estén dibujando y creando a partir de su imaginación, a que estén en TikTok. La neta. Y si lo que le atrae al gamer no es el dibujo, también pueden crear beats musicales en un pastel giratorio al cual le colocan frutas que son en realidad sonidos para generar su propio loop musical y estar oyéndolo todo el tiempo.

Les digo que este juego es un Caballo de Troya que nos vende colores y diversión pero en realidad adentro es una trampa maldita de aprendizaje, creatividad, relajación tremenda y enseñanza de algunas reglas sociales. Demonios, ¡lograron engañarnos!

VEREDICTO

Un juego que nos enseña a farmear literal, porque nos ponen a sembrar, regar y cosechar para obtener dinero y comprar ropa, donde nos ponen a hacer música, trabajar en equipo por el bien común, saludar a todos de manera decente, hacer música y crear arte, no puede ser un juego malo y menos cuando la programación está tan bien lograda y con pocos errores, quizá el único visible es la persecución constante de nuestro amigo que a veces es un estorbo, pero cuando uno ve el empeño bien aplicado en este tipo de juegos que no menosprecian a su mercado, es cuando uno agradece toparse con joyitas de aprendizaje así. Claro que todo esto lo digo mientras hago explotar cosas y disparo armas de fuego a latas colocadas por ahí, escupo y no me baño porque soy hombre, muy hombre y ningún Hello Kitty Party Land me lo va a quitar.

Hello Kitty Party Land, desarrollado por G-Style y distribuido por Bandai Namco, ya está disponible en Nintendo Switch 1 y 2.

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