Kamaeru: A Frog Refuge es el claro ejemplo cuando uno juzga un libro por su portada, en este caso es un videojuego pero para el caso es lo mismo. Kamaeru es lo que dice el título, un refugio para ranas, y aunque no suena en lo absoluto algo atractivo, darle una hora de su preciado tiempo es lo único que se necesita para poder entender que el juego tiene la intención de entretener pero a su vez de generar consciencia ambiental, lo cual lo hace no con los clásicos mensajes de “cuida a la tierra”, “cuida el agua”, “ama la naturaleza”, no, no lo hace de esta forma sino que se respalda en el avance de los personajes, su ecosistema, los retos y los logros para hacernos ver que en efecto el cuidado de la naturaleza no solo es recordable, sino es imperativo dadas las circunstancias en el que está el planeta en estos días.
Kamaeru es la historia de una niña y un niño que son amantes de las ranas y quieren cuidarlas de todas las formas posibles, y por supuesto fotografiarlas ya que es posible hacer esto. Los medios para procurarlas es cuidando el ecosistema en el que viven, ya sea creando charcos, sembrando plantas aptas para la generación de las bacterias e insectos necesarios para su supervivencia y manteniendo en buen estado el hábitat. Es también gracias a una científica muy amable que podremos licuados genéticos para descubrir nuevas especies de los batracios, y una vez con esto aumentar la cantidad de ellas que coleccionaremos en nuestros estanques. Como buen juego tipo Tycoon los recursos se generan con las plantas que generan frutas mismas que usaremos para crear productos que se venderán al público y con ese dinero, invertir en más semillas para los arbustos de nuestros pantanos.
El sistema de juego es súper sencillo, pero quizá lo complicado de inicio es familiarizarse con los controles que ocupan todos los botones para las diferentes acciones, desde entrar al menú, seleccionar semillas, plantarlas, comprar, vender, fotografiar, todo tiene su botón pero de inicio sufrirán poquito ya que el tutorial trata de enseñarnos todos los menús posibles pues son varios y por lo tanto uno se atiborra de información. Lo más sencillo es entender la mecánica de la creación de los charcos, plantas, generar dinero y fotografiar ranas, una vez sabiendo eso lo demás llega por añadidura.
Uno de los aspectos más agradables de Kamaeru: A Frog Refuge son sus gráficos bien diseñados, muy amigables, bien representativos y aunque sí inundan la pantalla de objetos, opciones y menús, todo está bien acomodado en su lugar, con los tamaños perfectos y en cuestión de una hora como ya les dije, todo será perfectamente entendible, y repito que es agradable porque los dibujos son bellos y combinan al cien por ciento con el sentido del juego que trata de enviar un mensaje y a su vez darnos muchas horas de diversión.
Técnicamente el juego no falla en ningún lugar, todo responde a la primera y de manera idónea, no hay quejas ahí, pero el reclamo es como en casi el 90% de los juegos que están en Switch, y es que no utilizan ni de fingido la tremenda pantalla touch que se tiene a disposición, es como tener turbo en una carrera de arrancones y no usarlo a pesar de que uno va perdiendo por cinco o seis metros. El desperdicio que representa no usar el touch en este tipo de juegos donde se tienen tantas posibilidades de usarlo como la colocación de los objetos alrededor de los estanques, las fotografías, la selección de artículos para moverlos y sobre todo la edición del escenario podría ser mucho más rápida y sencilla si tan solo los desarrolladores intentaran hacer algo más que solo un port bien acomodado a la consola de Nintendo.
Un súper punto a favor en Kamaeru: A Frog Refuge es la gran rejugabilidad que tiene gracias a que cada quien tiene la chance de generar sus escenarios e irlos diseñando a su gusto o a lo que crea mejor para su buen funcionamiento o simplemente para que se vean más bonitos. Se entiende que el tutorial de inicio genera que la historia se desarrolle igual que el resto, pero es gracias a los tintes de Tycoon que podremos crecer al gusto, de ahí que cada miembro de la familia podrá tener su historia y ninguna será igual que las demás. Un gran toque de este juego.
VEREDICTO
Quitando de lado el desuso de la pantalla táctil y que no es un juego que represente un gran reto ni peleas por ningún lado, la carencia de violencia no se siente gracias a la amabilidad de los personajes, de lo que intentan lograr y de cómo se alcanzan los objetivos, los cuales siempre serán cuidar a la naturaleza concentrándose en el equilibrio de la flora y la fauna, mismas que tienen una relación simbiótica que quizá como humanos no hemos entendido del todo, no podemos explotar recursos si no le regresamos a la tierra lo necesario para que siga funcionando bien.
Kamaeru: A Frog Refuge está disponible en Switch, PC vía Steam y en Xbox Series X|S.












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